Dolor neuropático: qué es, síntomas, causas y tratamiento

Dolor neuropático: qué es, síntomas, causas y tratamiento
octubre 26, 2026| Lesiones deportivas

El dolor neuropático es el que nace en el propio nervio, no en el músculo, el tendón o la articulación. Se reconoce por sensaciones muy concretas: ardor, descargas eléctricas, hormigueo o una piel que duele con el simple roce de la ropa. Y tiene una particularidad que desconcierta a quien lo sufre: los analgésicos habituales apenas lo alivian.

Por eso muchas personas pasan meses con antiinflamatorios, reposo o estiramientos sin notar mejoría: están tratando un problema de tejido cuando el problema es nervioso. En nuestra consulta de fisioterapia deportiva en Madrid lo vemos a menudo en corredores, jugadores de pádel y personas que pasan muchas horas sentadas. En esta guía te explicamos qué es el dolor neuropático, cómo distinguirlo de otros dolores, qué lo provoca y qué tratamientos funcionan. Antes de seguir, haz este test de un minuto para saber si tu dolor tiene rasgos de origen nervioso.

Mapa y test de dolor neuropático

Señala dónde te duele y descubre si viene de un nervio

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Vista posterior

 

¿Qué es el dolor neuropático?

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) lo define como el dolor causado por una lesión o enfermedad del sistema nervioso somatosensorial, la red de nervios, médula y cerebro que transmite el tacto, la temperatura y el dolor. En la mayoría de dolores el nervio funciona bien y avisa de que algo va mal en un tejido. En el dolor neuropático, el fallo está en el propio sistema que transmite el aviso: envía señales de dolor sin que haya una agresión real o las amplifica. Por eso tienen sentido técnicas como la neuromodulación percutánea ecoguiada, que actúan directamente sobre el nervio.

No es un problema raro: una revisión sistemática publicada en la revista Pain estima que afecta a entre el 7 % y el 10 % de la población. Puede ser agudo, como el de una ciática que aparece de golpe, o crónico, cuando se mantiene más de tres meses. Lo que más ayuda a reconocerlo es compararlo con el dolor nociceptivo, el de un esguince o una tendinitis:

Característica Dolor nociceptivo Dolor neuropático
Origen Daño o inflamación de tejidos, como músculos, tendones o articulaciones. Lesión o enfermedad que afecta a los nervios o al sistema nervioso central.
Sensación característica Dolor sordo, punzante o localizado en la zona afectada. Ardor, descargas eléctricas, hormigueo o entumecimiento. Puede irradiarse.
Cuándo aparece Suele aumentar al mover, presionar o cargar la zona lesionada. Puede aparecer en reposo, espontáneamente o ante un roce leve.
Respuesta a analgésicos comunes Suele responder a analgésicos y antiinflamatorios, según la causa. La respuesta suele ser limitada; puede requerir tratamientos específicos para el dolor neuropático.
Ejemplos habituales Esguince, tendinopatía y contractura muscular. Ciática por afectación nerviosa, síndrome del túnel carpiano y neuropatía diabética.
Clave para diferenciarlos Dolor asociado al daño de tejidos, frecuentemente relacionado con el movimiento o la presión. Dolor relacionado con una alteración nerviosa, acompañado a menudo de sensaciones eléctricas o cambios de sensibilidad.

En consulta es muy habitual el dolor mixto, que combina ambos. La lumbociática es el ejemplo típico: hay un dolor lumbar de origen mecánico y, a la vez, un dolor nervioso que baja por la pierna.

 

Síntomas: cómo reconocer un dolor que viene del nervio

Quien tiene dolor neuropático suele describirlo con palabras muy parecidas: quemazón, calambrazos que recorren el brazo o la pierna, hormigueo, pinchazos como alfileres o una zona que se nota dormida. Con frecuencia el dolor sigue el recorrido de un nervio y aparece lejos de donde está el problema: una raíz irritada en la zona lumbar puede doler en el pie.

Dos fenómenos lo distinguen de casi cualquier otro dolor. La alodinia es sentir dolor con algo que no debería doler, como el roce de la sábana o el agua de la ducha. La hiperalgesia es percibir un estímulo algo molesto con una intensidad desproporcionada.

El dolor puede ser constante, como un fondo de ardor, o llegar en crisis, con descargas sin aviso, y muchas personas lo notan más por la noche. Sus efectos van más allá de la zona: dormir mal varias semanas seguidas pasa factura al ánimo y a la concentración, y en personas activas se suma la frustración de dejar de correr o entrenar sin entender por qué. Reconocer los síntomas orienta, pero solo una valoración presencial permite saber qué nervio está afectado.

 

Causas del dolor neuropático

Las causas son muy variadas. Entre las más frecuentes está la diabetes: los niveles altos de glucosa mantenidos en el tiempo dañan los nervios, sobre todo de pies y manos. El herpes zóster puede dejar una neuralgia posherpética que dura meses después de que desaparezcan las lesiones de la piel, y algunos tratamientos oncológicos, como ciertos fármacos de quimioterapia, también lesionan nervios periféricos.

Otro grupo lo forman las causas traumáticas y quirúrgicas: fracturas, golpes o cicatrices que atrapan un nervio. Cuando la lesión está en el cerebro o la médula, como tras un ictus, una lesión medular o en la esclerosis múltiple, se habla de dolor neuropático central.

 

Nervios comprimidos: el dolor neuropático en personas activas

En gente joven y deportista, la causa más habitual es un nervio comprimido o irritado en algún punto de su recorrido. La ciática suele deberse a una hernia discal que presiona una raíz lumbar; en el cuello, la cervicobraquialgia provoca dolor y hormigueo en el brazo; en la muñeca, el síndrome del túnel carpiano comprime el nervio mediano. El nervio cubital en el codo y el ciático a su paso por el glúteo (síndrome del piriforme) completan los casos más frecuentes. Las cargas repetidas, las posturas mantenidas y la vuelta brusca al entrenamiento tras un parón son los desencadenantes que más vemos.

Marta tiene 34 años y corre por montaña. Tras subir el volumen de entrenamiento antes de una carrera, empieza a notar una descarga en la parte trasera del muslo cuando lleva un rato conduciendo. Piensa que es una contractura del isquiotibial y la estira a diario, pero cada semana le molesta más. En la exploración se ve que el dolor reproduce la tensión del nervio ciático: estirar más era justo lo que lo irritaba.

Pablo tiene 41 años, juega al pádel tres veces por semana y pasa ocho horas con el ratón. Lleva dos meses despertándose con la mano dormida y nota que pierde fuerza al agarrar la pala. Con movilización del nervio mediano, cambios en su puesto de trabajo y ejercicio progresivo de mano y antebrazo, las molestias nocturnas se van espaciando.

 

¿Cómo se diagnostica el dolor neuropático?

El diagnóstico empieza por una buena historia clínica: cómo empezó el dolor, cómo es, dónde se localiza y qué lo empeora. Le sigue una exploración neurológica de sensibilidad, fuerza y reflejos. Para orientar se usan cuestionarios como el DN4, validado en castellano: siete preguntas sobre las sensaciones (las mismas del test de esta página) y tres pruebas de exploración. Una puntuación de 4 o más sobre 10 sugiere un componente neuropático.

Si hace falta, se piden pruebas complementarias. La electromiografía mide cómo conducen los nervios, la resonancia magnética muestra compresiones en la columna y la ecografía permite estudiar nervios periféricos. El diagnóstico médico corresponde al médico; el fisioterapeuta aporta la exploración neurodinámica, que comprueba cómo tolera el nervio el movimiento y la tensión, y es la base para diseñar el tratamiento.

 

Tratamiento del dolor neuropático

El tratamiento es multimodal y depende de la causa: si se puede corregir el origen (descomprimir un nervio, controlar la glucosa), es lo primero. Conviene tener objetivos realistas: en algunos casos la meta es reducir el dolor y recuperar la actividad más que eliminarlo del todo.

Los fármacos habituales no son los de un dolor muscular. El médico puede pautar anticonvulsivos como la gabapentina o la pregabalina, antidepresivos que modulan el dolor, como la amitriptilina o la duloxetina, o tratamientos tópicos con lidocaína o capsaicina. Muchos tardan varias semanas en hacer efecto y requieren ajustes de dosis, así que no conviene dejarlos ni cambiarlos por cuenta propia.

 

Qué aporta la fisioterapia

La fisioterapia busca que el nervio vuelva a tolerar el movimiento, reducir la sensibilidad del sistema nervioso y devolverte a tu actividad. La neurodinamia o movilización neural hace deslizar el nervio por su recorrido para mejorar su movilidad; el ejercicio terapéutico, dosificado para no disparar los síntomas, es la herramienta con más recorrido a medio plazo; y la educación en neurociencia del dolor ayuda a perder el miedo a moverse, que muchas veces mantiene el problema. La terapia manual y el TENS pueden aliviar a corto plazo.

Una revisión sistemática de la Universidad de Salamanca analizó 21 estudios y concluyó que la movilización neural fue la técnica de terapia manual con mejores resultados, y que el ejercicio terapéutico también reducía el dolor. Los estudios son de calidad variable, así que se trata de una tendencia favorable, no de una garantía. Cuando el dolor no cede, la neuromodulación ecoguiada permite estimular el nervio con una aguja fina guiada por ecografía. En cualquier caso, el factor que más pesa es la constancia: la mejora suele ser gradual.

¿Llevas meses con hormigueo o descargas y nada te funciona?

La neuromodulación percutánea ecoguiada actúa directamente sobre el nervio con una aguja muy fina, guiada por ecografía en tiempo real, para reducir el dolor y recuperar el control del movimiento.

Conoce la neuromodulación ecoguiada

 

Errores frecuentes y cuándo acudir al médico

Muchos dolores neuropáticos se alargan por decisiones que parecían lógicas. Estos son los errores que más vemos:

  • Estirar un nervio irritado como si fuera una contractura, lo que suele empeorarlo.
  • Abusar de los antiinflamatorios esperando un alivio que en este tipo de dolor rara vez llega.
  • Hacer reposo absoluto, cuando el nervio necesita movimiento bien dosificado para recuperarse.
  • Esperar meses a que se pase solo, con el riesgo de que el dolor se cronifique.

Hay situaciones en las que no hay que esperar. Acude a urgencias o a tu médico si pierdes fuerza de forma progresiva, si notas dormida la zona genital o la cara interna de los muslos, si te cuesta controlar la orina o las heces (puede tratarse de un síndrome de cauda equina) o si el dolor aparece tras un golpe fuerte o con fiebre. Si el dolor es molesto pero estable y cambia con las posturas o el movimiento, una valoración de fisioterapia es un buen punto de partida.

 

Preguntas frecuentes sobre el dolor neuropático

¿El dolor neuropático tiene cura?

Depende de la causa. Cuando se debe a una compresión nerviosa, como una ciática o un túnel carpiano, puede mejorar mucho o desaparecer si se trata el origen. En causas como la diabetes o una lesión medular, el objetivo suele ser controlar el dolor y mantener la calidad de vida.

 

¿Cuánto dura el dolor neuropático?

Es muy variable. Un dolor por compresión puede resolverse en semanas o pocos meses con el tratamiento adecuado, mientras que la neuralgia posherpética o la neuropatía diabética pueden durar años. Cuanto antes se trata, menor es el riesgo de cronificación.

 

¿Por qué no me funcionan el ibuprofeno ni el paracetamol?

Porque actúan sobre el dolor de origen inflamatorio o tisular, y el dolor neuropático se produce por un mal funcionamiento del propio nervio. Por eso se usan fármacos que actúan sobre la transmisión nerviosa, siempre pautados por el médico, junto a tratamientos como la fisioterapia.

 

¿Hacer ejercicio empeora el dolor neuropático?

El ejercicio bien dosificado no suele empeorarlo y forma parte del tratamiento. Lo que dispara los síntomas es una carga excesiva o mal planteada, así que la clave es empezar con intensidades que el nervio tolere y progresar poco a poco con la guía de un profesional.

 

Vuelve a moverte sin que el nervio te frene

El dolor neuropático no se resuelve con más antiinflamatorios ni con más estiramientos, sino entendiendo qué nervio está implicado y por qué. Si llevas semanas con un dolor que quema, calambrea u hormiguea y lo que has probado no ha funcionado, una valoración con un fisioterapeuta colegiado te dará un diagnóstico funcional claro y un plan para volver a entrenar, trabajar y dormir con normalidad.

Cuéntanos tu caso y te orientamos

Revisamos tus síntomas y tus pruebas, localizamos el origen del dolor y te proponemos un tratamiento adaptado a tu actividad. Puedes escribirnos por el formulario o por WhatsApp.

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